miércoles, 11 de noviembre de 2009

Río Piedras, a Juank





su voz estaba rota.

me llegaba
como un río de piedras
que lo moja todo
en medio de ese
silencio tumultuoso
que nos vence a veces,
si estamos solos
y es de noche.
y es la ciudad.

cuando el cuerpo
no es más que el
episodio crítico de una
mínima trama
que llega afiebrada
hasta el otro lado
del teléfono.
y yo no soy yo.
yo sólo soy
esa otra voz
pegada a la suya.
montada en esa otra
que es ya tan mía.
un blando susurro que
se agita en su cabeza
como una de esas palomas
que llegan solas
a recoger el pan.

si es de noche
y hace frío
y estás en una isla
y pareces ciudad.

3 comentarios:

ana maria dijo...

y por suerte la voz se quiebra, se rompe. Me encanta!

ingrid dijo...

desvalijada, querida: eso es bello. me tienes que decir que andas tomando últimamente para escribir esas cosas. me encantaron tus últimos posts. y de acuerdo con ana, qué bien que la voz se quiebra.

beso grande

Mara Pastor dijo...

y el refraseo de esa paloma que cierra el breviario. bueno leerte, marga. un abrazo