martes, 8 de marzo de 2011

coke cocktail

ella, ladeada, imaginando palabras que sólo existen en su cabeza. ella, larga y blanda, a veces, volcada sobre una mesa que se la quiere tragar. ella. un vaso. un cenicero improvisado, una risa amarilla, una tos inventada. ella, queriendo escribir sobre cosas nobles, enciende otro y olvida, súbitamente, la hostilidad del humo. todo se deshace con una naturalidad que asombra. todo lo andado, tomando la forma de un regreso involuntario. lo que no fue, pasó ya tantas veces, frente a ella: testigo olvidadizo: testigo que no sabe.

yo, que me rompo tantas veces, me agarro de su cuello de jirafa. ella no sabe. todas las cosas que sabe, ella no. puede no. hay cosas que no se saben nunca. pero ella dijo: "no es que recordemos, no somos nosotros, no. es eso, el recuerdo, lo recordado que nos busca."

ahora todo es fácil.
ahora, la vida cabe en un coke cocktail.

1 comentario:

Oscar Bulenda dijo...

Oye, me voy a quedar (de medio lao) con esa línea: “yo, que me rompo tantas veces, me agarro de su cuello de jirafa.”