sábado, 6 de octubre de 2007

urban monotony

De entre las cascadas ineludibles de las alforjas plateadas,
Brillan con serenidad suprema los ejes de tus desplazamientos.
Suelta que no tengo prisa
Ya estoy cansada de esta agitada manía de vivir
Preciso de um descanso, cerrar los pies por cinco milésimas de segundo
Ao mismo tempo que meo coração se atormenta y se sosiega sin permitirme entrar.
Calla que ya no lo soporto \ deja de lado los excesos que mi piel se revienta progresiva e incómodamente sin preguntar
Y mi cuerpo se estría así, con cada gota que escurre o queda impregnada entre vértebra y visera.
Suéltame. Déjame. Quiero respirar.

By
Ana

1 comentario:

Fernando dijo...

Nada que hacer. La monotonía ataca de nuevo. Esta semana me di cuenta que me paré en la misma esquina, a la misma hora y vi pasar a la misma persona que la semana pasada...Crucé la calle y seguí el rumbo que llevaba, el mismo de hace 8 días, el mismo de hace 15. Pero la monotonía se puede compartir, es mejor cuando se comparte y es peor cuando se lleva solo y te recibe en casa, te abre la puerta y te cocina la misma cena.