lunes, 17 de noviembre de 2008

naturaleza muerta. tú.



Un árbol como llama que se escapa. Un árbol es el principio de un incendio. Shhhhh: la tierra va a dar a luz un árbol. Fuego adentro/ fuego afuera. Ramas de esas que parecen dedos largos que quieren rascar la piel del cielo. Ramas como tus dedo haciéndome cosquillas. Risas como flores. Risas amarillas. Risas como llamas, como la copa de los árboles. Hojas, hojitas mínimas agarradas de las ramas que ya van soltándose del tiempo. Este tiempo. Ramas plumíferas. Árboles que son pájaros. Azul celeste. Azul de ese que ya nunca veo, azul de ese que me gusta tanto. Azul de la playa, y de los sueños que tengo. Dos pájaros azules sobrevolando el cielo. Era un sueño. La luz que se rompe como se rompen las cosas estos días. Todo va cayendo. Ayer salí. Ayer di una caminata. Y yo creo que la calle me esperaba. Ayer todo retrocedía. Hojas, árboles, ramas, cielo, pájaros. Caminando al revés. Y yo voy derechita por la ruta que me sé. No me quiero perder cuando hace frío y las manos no encuentran bolsillos para poderse esconder.

Ayer pasé por debajo de un árbol amarillo. Gigantesco amarillosísimo. Piel como papel rayado por los mimos de la luz descalza prendida en mis manos. Un árbol, una niña que era yo cuando me pongo niña. Una fábula casi lista. Ayer vi tu rostro en el rostro de aquel árbol. Vi tu pelo escapado como llamas de viento debajo de mi almohada. Vi tu tronco, tus ojos como hojas deshiladas por mis truenos. Ayer miraba el cielo, y algo cayó dentro de mis ojos. No era llanto real, era sólo una fracción del viento mezclada con alguna partecita de una semilla bañada en luz. Luz azul escapada de mi ojo. Todo está bien. Todo está en su sitio. La naturaleza muerta me revive, de a poco. El tiempo parece que va a explotar debajo de mis pies y yo no tengo nada importante que decir. Pero digo, y me recuesto en los decires que sigo diciendo aunque ya nadie oiga, aunque se acaben los oídos abiertos, aunque el árbol siga escupiendo sus semillas sobre mi cuerpo enramado al recuerdo del tuyo, que se enrama quizá, a otro tronco.

Árboles, hojas, luz de viento. Azul. A veces no sé si esto es esperarte. A veces, te juro, no sé si camino para ver tu rostro en una calle que no acaba y que se llena de otras cosas que no son tú. Soy toda yo llegando a la llegada que me espera como si no esperara nada. Llegada cansada de promesas desbandadas. Demasiada escritura. Demasiado fraguar en estas letras que son palabras. Si pudiera yo apalabrarte. Ponerte comas y llenarte de suspenso… si pudiera cercenar tu corazón con un punto de metal que te cerrara, que disecara cada frase de tu cuerpo mudo. Si yo pudiera hacerte cesar. Serías un puñado de hojas secas estallando debajo de mis pies. Naturaleza muerta. Tú.

3 comentarios:

Rafael Acevedo (a.k.a Rafah, Sirreal) dijo...

eres una obra de arte- dijo, con una sonrisa.

ah, sí? y cómo me llamo?- preguntó saboreando el piropo.

naturaleza muerta- y se escuchó un disparo.

lo siento. no pude evitarlo.

desvalijados dijo...

jeje, me lo busqué.

ingrid dijo...

hace mucho que desde que entré por aquí por última vez... en fin, que me fascina esto. deseos que se crujen bajo los pies...