domingo, 6 de noviembre de 2011

es esa pena que uno va recogiendo en la calle, cuando ya es de noche, muy de noche, y no es el fin de semana, y todo es una penumbra de árboles apagados, y a lo lejos el reflejo de los televisores encendidos en esas casas que no son tu casa, pero que tú puedes ver, y que te devuelven a la sala de lo que un día fue tu casa, la casa, la única, te sacude. descubres que la soledad es eso: un televisor encendido a lo lejos visto, o ignorado, por otros que no son tú.
pero qué lejanía, y qué nostalgia tan fabricada esta de los televisores encendidos a lo lejos, y de las sombras de ellos, y de sus supuestas voces rodeando esa imagen que atraviesa árboles oscuros para llegar a ti, y decirte que ya no perteneces. que el universo te ha olvidado.
caminé sin prisa, con frío, las manos en los bolsillos. la bufanda y el viento. la llama del cigarillo no es como la llama que se sale de los televisores, pero uno se agarra de eso, y el camino comienza a enderezarse.
fueron 50 minutos de camino. las botas me rozaban las rodillas. hubo más televisores, pero yo ya no les dediqué, ni mi tiempo, ni mi pena.

4 comentarios:

Oscar Bulenda dijo...

Este trozo me gusta gusta. A mi también me viene persiguiendo La Casa. Pero que desenganche el tuyo. Muy bien Desvalijada. Me quedo enganchao.

velvet dijo...

pero el ruido de la televisión es la única tregua que hay entre el silencio y el delirio

. dijo...

Esa es la eterna pena de los fugitivos, como Los amorosos de Sabines, como los que nunca pertenecen a ningún lugar y sólo viven el presente para echar de menos el pasado.
Me ha gustado tu blog, tus letras han tocado fibras de mi esta triste tarde de domingo, un saludo!

Sary Parada

. dijo...

Esa es la eterna pena de los fugitivos, como Los amorosos de Sabines, como los que nunca pertenecen a ningún lugar y sólo viven el presente para echar de menos el pasado.
Me ha gustado tu blog, tus letras han tocado fibras de mi esta triste tarde de domingo, un saludo!

Sary Parada